La exposición Jardín vertical y otros infiltrados. Luis Molina-Pantin. En el marco del proyecto Diálogos con la Colección de Mercantil Arte y Cultura, realizó una instalación que articuló obras de la Colección Mercantil clasificadas según algunos imperantes de la sociedad venezolana, infiltrado piezas externas de artistas cuyo trabajo se insertan en el gusto popular de la población. La propuesta buscó generar nuevas lecturas mediante un montaje que combinó diversidad de autores, formatos y medios. La línea curatorial se organizó en seis núcleos temáticos: Flores, Ávila, Palmeras, Verde, Araguaneyes y Libros. Cada núcleo agrupó obras relacionadas por tema o por degradación tonal, sin atender a la especificidad del soporte, lo que refuerza tendencias contemporáneas que diluyen las fronteras entre géneros, logrando un espacio en común con obras de grandes nombres de las artes visuales del país y cuestionando qué puede ser museable. Molina-Pantin incorporó “infiltraciones” como pinturas populares de araguaneyes —símbolo de la venezolanidad— y un paisaje atribuido a Reverón con autenticidad cuestionada, generando tensiones entre la alta cultura, la baja cultura y lo kitsch. Su curaduría evoca una atmósfera distópica que, a la vez, abre espacio a la explosión cromática del trópico y a su impronta surreal.